Una buena noticia para Michel Temer pero que puede enterrar sus aspiraciones presidenciales

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Los dos amigos del presidente que habían sido detenidos el jueves por corrupción quedaron en libertad. De todos modos, la trama complica al mandatario.

En la mira. El presidente brasileño, Michel Temer, busca presentarse a la reelección el 7 de octubre. /AFP

El nuevo episodio que envolvió al gobierno de Brasil, y puso al presidente Michel Temer casi al borde del precipicio, empezó y terminó en 72 horas. El sábado por la noche fueron liberados sus amigos íntimos: el coronel Joao Baptista Lima y el abogado José Yunes, quienes habían sido detenidos por la mañana del jueves. La excusa para decretar la prisión temporaria de estos hombres fue una denuncia de cobro de coimas que los involucra a ellos y al propio jefe de Estado. Junto a ellos, también salieron del encarcelamiento los dueños del Grupo Lira y de la empresa Rodrimar, firmas que según la justicia se habrían beneficiado de contratos en el Puerto de Santos a cambio de esos sobornos.

La bomba, que finalmente no detonó, la había colocado el juez de la Corte Suprema Luis Barroso. Este ministro delineó previamente las razones para lanzar el operativo Skala de la policía federal, en el que fueron capturados los íntimos de la figura presidencial y los empresarios. Dijo que todo debía conducir a una investigación sobre el propio Temer, por haber firmado decretos que favorecieron a las firmas portuarias mencionadas. Fue allí que intervino la procuradora general Raquel Dodge. En una nota remitida al magistrado le pidió la excarcelación de los arrestados el jueves último, por entender que la medida destinada a aprisionarlo “cumplieron el objetivo general”. La finalidad, a su entender, era indagarlos acerca de la causa de corrupción en la que estaban comprometidos.

El mismo sábado, pero más temprano, el presidente Michel Temer habló del proceso en ciernes. Fue para decir que él era víctima de una “trama de fuerzas oscuras”, o sea de una conspiración, que buscaba impedir que se candidatee para su reelección el 7 de octubre próximo. En un comunicado, el Palacio del Planalto sostuvo: “Una vez más intentan destruir la reputación del presidente Temer. Usan métodos totalitarios, con cercenamiento de los derechos básicos para obtener, forzadamente, testimonios que puedan ser usados en piezas de acusación”.

Los colaboradores del presidente insistieron que esto fue “una repetición del enredo de 2017, cuando ofrecieron grandes beneficios a los hermanos Batista (dueños del frigorífico JBS) para crear una falsa acusación que envolviera al presidente”. El texto parafraseó una metáfora histórica atribuida a Carlos Marx: “Si en el pasado esto pareció una tragedia, ahora es una farsa”.

Es difícil evaluar cuál puede ser el final del actual capítulo. Todavía faltan algunos días para saber si se confirmará el retorno a la calma. Pero entre tanto surgen versiones de lo más diversas acerca de uno de los personajes importantes en esta trama: la procuradora Dodge. Ella, de hecho, fue quien había solicitado la prisión de Yunes y Lima, los amigos de Temer. Afirman, ahora que en verdad ella se vio compelida a realizar esa solicitud porque sabía del interés del juez Barroso en avanzar con la denuncia contra el jefe de Estado y la detención de amistades, testaferros y empresarios. Eso le habría dado tiempo para luego solicitar la rápida liberación de los encarcelados, con apenas declaraciones circunstanciales dadas a la policía federal.

Pero también se manejan otras hipótesis. Por ejemplo, que todo este episodio manchó de forma decisiva la imagen de Temer, de modo tal que lo obligará a desistir de su idea de presentarse en los comicios de octubre por su reelección. De allí podría colegirse que hubo sectores políticos que sacaron tajada del “enredo”, al decir del Planalto.

No puede marginarse de esta historia el devenir de la situación política del país que no permite perfilar, al menos por el momento, un candidato presidencial capaz de atraer las fuerzas del centro. Para dar una idea de la disgregación, basta señalar que aliados tradicionales como el Partido Socialdemócrata (PSDB), del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, y el partido Demócratas (DEM), no han logrado todavía tejer una alianza. Con poca expresión en las encuestas, el socialdemócrata Geraldo Alckmin, gobernador de San Pablo, no consiguió aun una respuesta de esa agrupación derechista. Su actual representante, el titular de la Cámara de Diputados Rodrigo Maia, sostuvo que “esta no es hora de ponerme a conversar con los tucanos (los del PSDB)”. Dicen que Maia busca su propio lugar bajo el sol electoral y aspira al cargo máximo. Los pesedebistas le ofrecen apenas un cargo de senador. Poca cosa para el joven y ambicioso politico.

 

Fuente: www.clarin.com

 

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